jueves, 5 de marzo de 2009

El Cinéfalo: "National Lampoon's Animal House"

Estrenamos sección de regularidad regular. Es decir, que colgaré una nueva reseña cinematográfica conforme me vaya saliendo de las gónadas.

Hoy en Zaragoza, capital de Burkina Faso, hace un día de esos que invitan a quedarse bajo las faldas de la mesa camilla y bien arrimado al brasero. Sintiéndome nostálgico y con necesidad de reir un rato, he decidido rebuscar entre mi videoteca, topándome con una joyita de hace 30 años: "National Lampoon's Animal House", conocida en el norte de África con el absurdo nombre de "Desmadre a la americana".

SINOPSIS

Este palabro no implica la inserción de ningún objeto puntiagudo por algún orificio corporal. Su traducción literal es "de qué va la peli".



El argumento es simple como el mecanismo de un chupete: una panda de borrachuzos pertenecientes a una fraternidad de la universidad de Faber nos muestran su concepción de la vida escolástica. Básicamente se trata de una sucesión de juergas, gamberradas, borracheras y de todas aquellas "asignaturas opcionales" que acompañan la vida universitaria. Aquí en Burkina Faso preferimos el musete.

Lo interesante de esta producción de 1978 reside en tres aspectos: el primero de ellos es encontrarnos a un John landis en su época cumbre (que finalizará con "entre pillos anda el juego", tras la cual se dedicó a comedietas alimenticias sin demasiada sustancia). El segundo aspecto (del que deriva un tercero) es el gran plantel de actores más o menos conocidos en la actualidad (Tim Matheson, Peter Riegert, Karen Allen, Tom Hulce, Bruce McGill o John Vernon) interpretando papeles aparentemente arquetípicos, pero perfectamente definidos en un genial guión firmado, entre otros, por Egon Sprengler (estooo... Harold Ramis). Del espíritu del descacharrante Saturday Night Live (el de verdad, no el remedo españolizado que emiten en Cuatro) deriva el tercer "as en la manga" de esta producción... el inefable John Belushi.

SENADOR JOHN "BLUTO" BLUTARSKI





El puto amo de la función. Ni más, ni menos. Todos tenemos un amigo llamado Bluto. Totalmente pirado, en otro planeta... En mi caso, tuve a un amigo llamado Manolo que se le asemeja bastante.
Lástima que no pudiéramos disfrutar de Belushi durante más años. Nos dejó con su hermano, lo que es una doble putada.

MI SECUENCIA

Si he de quedarme sólo con una secuencia de la película, quizás sea aquella en la que Bluto y Día-D convencen a Lenguado para que meta el caballo de Niedermeyer en el despacho del decano y le pegue un tiro. Pero Lenguado es tan torpe que es capaz de matar al caballo de un ataque cardiaco (las balas de la pistola eran de fogueo). La foto fija del caballo merece estar en el MOMA de Nueva York.

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EN DEFINITIVA...

Una película simple como pocas, pero de las que siempre te arrancan una carcajada. Reflejo de una época que muchos hemos vivido de alguna manera y a la que siempre quisimos volver.

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