viernes, 6 de marzo de 2009

Está la cosa jodida...

Por Burkina Faso están las cosas que arden. Desde hace 20 años toda nuestra economía depende de un único motor real: la General Motors. Lo demás (turismo, venta de Virgencicas del Pilar, alquiler de cachirulos...) es el chocolate del loro.

Hace ya unos meses nos sobrevino el primer amago: ojito con Polonia. El este de Europa es como la España de hace 25 años: subdesarrollada, hambrienta, llena de oportunidades... De hecho, ya por aquel entonces los trabajadores tuvieron que bajarse por primera vez los pantalones, postura que en los últimos meses ha pasado a considerarse una costumbre. Pero no sólo los trabajadores, también  el consejero de industria y Marcelino I de Aragón han salido de los despachos de los jerifaltes de la Opel con los calzones en la mano.

Pero claro... mientras la gallina nos de huevos, para que vamos a matarnos la cabeza. No merece  la pena perder el tiempo en memeces como eso de la "diversificación". Pero, en este caso, gallina vieja no hace buen caldo. Hace ya tiempo que la General Motors abandonó Aragón. Fue el día en el que alguna cabeza pensante en Detroit descubrió que podían fabricar el mismo coche pagando 400 € por trabajador, y vendiéndolo al mismo precio. Es más... comenzaría a sospechar que la cúpula directiva de la multinacional padece un grave retraso mental si al final no la trasladan.

Y es que aquí ya somos todos millonarios. Si no tienes dos coches en el garaje, un apartamento en la sierra y/o en Salou, y una esposa plastificada, eres un pobre desgraciado. Por eso y sólo por eso el Opel Corsa se acabará fabricando en Estonia, Ucrania, Polonia o Rumanía. Aquí nos sobran las perras...

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